viernes, 16 de julio de 2010

Y porque no

Cuántas palabras caben en un pequeño recuadro.

Risas, bromas, picardía.

Todas ellas conviven en ese minúsculo espacio de ondas virtuales, no hay rostros, no encuentras voces ni matices, solo el conjunto de verbos y sentimientos creados.

Preguntas. Vuelven esas interrogaciones otra vez, aquellas que esperabas perdidas, desconfías, te escondes en mil caretas, ¿para qué volver a un punto donde ya sabes como termina? Escalar una cresta, esforzarte en ser tu misma, si luego no comen trozos de carne y si de alma. Porque abrirla dejando que el intruso entre y se apodere.

Es posible creer en símbolos, ir contra la corriente, siempre buscando una salida fácil, ese tira y afloja de una cuerda esperando que se rompa, sino atiendes, con sonrisas, con ansiedad, sino hay espera, nada es real.

Déjate llevar, salpícate en esa vorágine de fantasía, ¿Cuántas veces vas a poner freno?

¿De qué tienes miedo? A quien intentas engañar, si sabes que es imposible parar ya.

Hay peligro en el juego, mas dime niña, cuando él ha cerrado la puerta, no has ido a derribarla otra vez. Cabecita loca, no te conformas con lo que tienes.

Vibras con la expectación, removiéndote inquieta y aunque no te gusten sus formas, lo reclamas como propio, tirando el guante una y otra vez, ¿provocas? Para no decirle que te inspira él.

Ya es tarde para tener cuidado, corre ve y dile.

Que te hace sentir mujer.

¿Dudas otra vez?

Y porque no.

1 comentario:

Gustavo dijo...

Hola.
Es muy personal tu relato, empieza con mucha abstracción para luego llegar a nuestro mundo terrenal hablando incluso del acto de decidir.
Buenísimo.
Saludos
Gustavo Zárate